8503628758_ec1129caa7_oLuego de una búsqueda exhaustiva he descubierto que siempre que hablamos de instrumentos musicales en el aula, nos referimos a cómo los alumnos deben aprenderlos a identificar, discriminar, utilizar, explorar, etc. Pero poco y casi nada diría, encontramos acerca de la forma en que el docente debe incluir su instrumento en el aula.

Sobre este punto debo aclarar que no importa qué instrumento sea, sino cómo lo utilizamos. A saber, los instrumentos armónicos ayudan al docente a mostrar la canción utilizando dos planos: la melodía y el acompañamiento. Aquellos que sólo pueden realizar la línea melódica son muy buenos para los maestros que les cuesta la afinación de determinada obra o que presentan problemas vocales. Los instrumentos de percusión ayudan con la rítmica del género musical y otorgan un sabor diferente al acostumbrado. Mi recomendación: utilizar los tres tipos de instrumentos en el recorrido o plan.

 

Pero ahora bien, es claro, la formación del docente de música influye notablemente en la calidad de enseñanza. No es lo mismo un alumno que sólo recibe grabaciones, del que las combina con música en vivo. Tampoco digo que es imprescindible tener conocimientos de expertos en todos los instrumentos, sino nociones básicas.

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En el caso del acompañamiento armónico, el saber los acordes básicos de la canción y realizarlos propiamente basta como para comenzar. No nos olvidemos el saber cantar y tocar simultáneamente. Por otra parte para los de la línea melódica, saber las notas presentes en la melodía es fundamental. Finalmente para el acompañamiento rítmico, es útil crear un ostinato acorde al género musical y a la melodía y ejecutarlo junto con la melodía cantada.

Es importante aclarar y saber que obligatoriamente las ejecuciones del docente tienen que salir a la perfección. Es decir, saberlas de memoria, sin machetes ni partituras, para que sea más sencillo dirigir a los alumnos mientras realizamos la obra. No nos olvidemos que mientras tocamos les damos la entrada con la cara, marcamos respiraciones, retamos a algún alumno y alentamos a otro. Si, somos polifacéticos.

 

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